jueves, 8 de mayo de 2014

El viento se levanta (Kaze Tachinu)



Título original: Kaze tachinu (The Wind Rises)
Año: 2013
Duración: 125 min.
País: Japón
Director: Hayao Miyazaki
Guion: Hayao Miyazaki (Cómic: Hayao Miyazaki. Novela: Tatsuo Hori).
Música: Joe Hisaishi
Reparto: animación.
Premios:
2013: Premios Oscar: Nominada a Mejor película de animación.
2013: Globos de Oro: Nominada a mejor película extranjera.
2013: National Board of Review (NBR): Mejor película de animación.
2013: Círculo de Críticos de Nueva York: Mejor película de animación.
2013: Críticos de Chicago: Mejor película de animación.
2013: Asociación de críticos de Los Angeles: 2ª Mejor película de animación.
2013: Critics Choice: Nominada a Mejor película de animación.
2013: Premios Annie: Mejor guión. Nominada a Mejor película.
2013: Festival de Venecia: Sección oficial largometrajes a concurso.
2013: Satellite Awards: Nominada a Mejor película de animación.





Jiro, que sueña con volar y diseñar hermosos aviones, se inspira en el famoso diseñador aeronáutico italiano Caproni. Corto de vista desde niño y por ello incapaz de volar, se une a la división aeronáutica de una compañía de ingeniería en 1927. Su genio pronto es reconocido y se convierte en uno de los más prestigiosos diseñadores aeronáuticos. Film biográfico que recrea hechos históricos que marcaron su vida, como el terremoto de Kanto de 1923, la Gran Depresión, la epidemia de tuberculosis y la entrada de Japón en la Segunda Guerra Mundial.



¡Mi primer visionado en cines de una película Ghibli! Hasta ahora, sólo las había podido disfrutar en casa. Y, lo admito con dolor, no es que sea precisamente una fan veterana del mítico estudio de animación japonés (soy fan actual)… esto debido a mi poco (nulo, para que mentir) gusto por el manga/anime, nunca me llamaron la atención estas películas. Y aunque sí que había visto antes “Mi vecino Totoro” (que me gustó muchísimo, me parece monísima) no fue hasta hace un año o así que una amiga me contagió su amor por las película de Miyazaki y su estudio y me la vi todas toditas (y me lo pase pipa haciéndolo).
Aunque, como: “Mi vecino Totoro”, “El viaje de Chihiro” y “El castillo ambulante” nunca ninguna me gustará más, disfruté mucho viendo esta cinta. La última en la que Miyazaki se verá involucrado, ya que se retira de la dirección. ¡Pero el estudio sigue en pie!



Estamos ante una película mucho más adulta, madura, y ‘dura’ que todas las anteriores del estudio (a excepción de “La tumba de las luciérnagas”). Aquí, nos olvidamos de esa aura de felicidad y del ‘todo va a salir bien’. Mucho tiene que ver, al igual que en la anterior citada, que estemos ante un suceso real. Incluso el protagonista existió. Y en la película, repasamos su vida, sus sueños y miedos de cuando era pequeño, su carrera profesional en el mundo de la aviación y su vida privada, como conoce a su gran amor o su relación con su hermana.




Como ya he dicho, la historia es muy real, por lo que abandona esos mundos y personajes oníricos (solo en breves secuencias, en los sueños de Jiro, que sí nos transporta a ese espacio tan habitual en las películas Ghibli, pero mucho más contenido) tan habituales en el estudio.
Debo admitir que, personalmente, prefiero la fantasía visual. Aquí, con los pies en la tierra y narrando una historia que, en ocasiones, parece ser contada por actores de carne y hueso pierde, para mí, algo de encanto. Miyazaki ha madurado más que yo su estilo mucho en su última película, y así nos lo muestra.


El dibujo, es la marca de estilo de la casa, pero se nota muchísimo la mejora técnica. Fondos coloridos, muy realistas y verdaderamente preciosos. Que contrastan con el dibujo de los protagonistas, mucho más sencillo. Pero que ocasionan una pequeña confusión… los años van pasando en la cinta, pero los personajes no cambian físicamente (solamente cuando son muy pequeños y crecen, al principio) y caes en la cuenta de que el tiempo ha pasado al rato, porque ves los hechos y no casan, o porque algún personaje lo menciona. Tampoco es fácil saber en qué año es el que se sitúa la acción, porque no se dice apenas, y mi base histórica sobre Japón es más bien escasa. Aun así, son detalles menores.
Después de ver la película, indagué un poquito en la historia de Japón, y pude comprender mejor. La cinta nos muestra los hechos históricos de: el terremoto de Kanto (1923), la Gran Depresión, la epidemia de tuberculosis que asoló Japón y el principio de la Segunda Guerra Mundial.




Si hablamos de los personajes, destacable es la personalidad del protagonista, despunta mucho del resto de películas de la casa. Otra vez por lo ya citado antes, Jiro podría ser perfectamente una persona real, es muy maduro, y su evolución en pantalla es la de cualquier persona. Esto crea otro pequeño pero, no hay personajes tan carismáticos (y únicos) como los de las otras películas Ghibli. Es lo que tiene adentrarse en terreno realista, aunque Miyazaki no olvida sus raíces, y en los sueños de Jiro podemos ver algo más próximo a lo que estamos acostumbrados. Caproni (el diseñador aeronáutico italiano) es lo más parecido a los esperpénticos personajes que suelen poblar el universo Ghibli.



En definitiva, una excelente película de animación. Pero que (lo advierto ya) no es para niños, es probable que se aburran. No todos los dibujos son para los críos, y esta cinta es muestra de ello. Aunque si bien es cierto que muchas escenas y situaciones les gustarán, la historia en general no es para ellos. Y su larga duración, son 2h, no ayuda tampoco (creo perfectamente que en hora y media se podía haber contado).
Pero para todos aquellos que hayáis disfrutado con las películas de Ghibli, os encantará. Es una bonita historia y un adiós a un genio. ¡No os la perdáis!


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