domingo, 16 de marzo de 2014

Bolsa de cadáveres (Body Bags)







Título original: Body Bags
Año: 1993
Duración: 91 min.
País: EEUU
Director: John Carpenter & Tobe Hooper
Guion: Billy Brown & Dan Angel
Música: John Carpenter & Jim Lang
Reparto: John Carpenter, Tom Arnold, Tobe Hooper, Robert Carradine, Alex Datcher, Peter Jason, Stacy Keach, David Warner, Mark Hamill, Twiggy, John Agar, Deborah Harry, Sheena Easton, David Naughton, Roger Corman.











Un peculiar forense nos relatará tres historias, cada una de ellas tiene que ver con los ‘pacientes’ que se encuentran en la morgue. Así veremos a una chica perseguida por un asesino en serio, un hombre reacio a quedarse calvo y a hacer lo que sea por tener una buena melena y un jugador de béisbol que pierde un ojo y le trasplantarán otro.



Hola, John Carpenter...

Lo sabéis, no hay cosa que me guste más que el terror-gore ochentero/noventero. Y si encima sumas que es de historias cortas, y que dos grandes como John Carpenter y Tobe Hooper lo dirigen (e interpretan, hay que reseñarlo también), raro es que me disguste.
La cosa es que se me había pasado por completo esta pequeña joyita. Así que recién vista que está, os voy a hablar ya mismo de ella.
Como dato, para hoy iba a subir la reseña de otra película, pero un problema técnico (la borré sin darme cuenta y ha sido imposible recuperarla del todo y me caguen en la puta), ha impedido que os la pueda ofrecer. Lo malo es que dudo que me vuelva a apetecer ponerme a redactarla… por eso no os digo cual era.

Trabajar en la gasolinera, el mayor trabajo de riesgo conocido.

Bueno, a lo que toca. Como ya he dicho, la cinta son tres relatos terroríficos unidos por un peculiar presentador. Nada más ni nada menos, que un forense trasnochado que es la mezcla perfecta entre Bitelchús y el guardián de la cripta (de “Creep Show”), un tío con un bueno humor negro y que no pierde tiempo en enseñarnos todas las vísceras de sus ‘pacientes’. Que por cierto, lo interpreta el propio Carpenter…
En el primero de esta serie de relatos (titulado “Gas Station”) de nuestro amigo el forense, veremos como una joven estudiante entra a su primer día en el trabajo como dependiente en una gasolinera. Y sí amigos, en el turno de noche. Para amenizar su estancia en su nuevo trabajo, se sabe que un asesino de mujeres anda suelto. Y ya sabéis lo que les gusta a los psicópatas hacer de las suyas en las gasolineras apartadas cuando es de noche…
Nuestra intrépida estudiante, bastante torpona, y sin la menor noción de precauciones que uno debe tener, cae en todos los tópicos de estos relatos. Punto 1: no, deja al vagabundo tranquilo, él no te hará nada. Punto 2: no salgas de tu cabina de protección, que para algo está. Punto 3: ya que has salido, ¡no te olvides las llaves! Punto 4: vale, el malo te persigue y le has dejado KO de forma momentánea, ¡no pares! Y mucho menos pienses que está muerto ya para siempre… Punto 4: efectivamente, no estaba muerto. ¡Y tú vas y le das la espalda y te pones a pensar en vete a saber qué! Punto 5
Sí, un nido de tópicos típicos del género, (amenizado por un final con extra de sangre), pero divierte, joder. Aun así, para mí, es el más flojito de los tres.


¡Pelazo heavy!

Nos vamos al tercero, mi favorito, titulado “Hair”. Un relato con altas dosis de humor (de terror no es demasiado) donde un hombre (el gran Stacy Keach) comienza a estar acomplejado porque se está quedando calvo, y después de intentar todo por arreglar su pelo y parecer que tiene más, ve en un anuncio de televisión una clínica que promete conseguirte la mata de cabello que tú desees. Obviamente, irá de cabeza.
En la clínica, le meten un mejunje bajo el cráneo, y al día siguiente tiene una mata de pelo tan impresionante que cualquier heavy mataría por ella. Pero amigos, sabéis que estás cosas siempre tienen efectos secundarios, ya no es sólo que el pelo empieza a crecer y crecer en largura, sino que nuestro hombre incapaz de aceptarse como es, empezará a mutar en un chewaka. Cabreado, irá a la clínica y descubrirá que… ¡no os lo pienso decir!
Pero te ríes un montón, lo aseguro. Y Stacy Keach está genial y graciosísimo.


Nunca encuentran donantes de órganos que no sean
pirados...

Y por último, y también genial, tenemos a “Eye”. Protagonizado por Mark Hamill (“Star Wars”) nos presenta a un hombre que es muy bueno jugando al béisbol, pero un día volviendo a casa, sufre un accidente con su coche, y a consecuencia de ello pierde un ojo (atravesado, cual oliva en un palillo, por un cristal).
Frustrado por tener que renunciar a su carrera, un médico (viejo, viejo… en américa no saben que es la jubilación) le propone un tratamiento experimental, que según sus palabras, sólo lo apoya él, y los demás médicos piensan que está loco. Que consiste en trasplantarle un ojo de un fallecido. Como es lógico, acepta la operación y todo sale genial… bueno, por lo menos hasta que se da cuenta que tiene visiones del anterior dueño. Y como estaréis adivinando, ese ojo no era precisamente de un buen samaritano, no… era de un asesino de la peor calaña. Y las visiones que le provocan empiezan a convertirle en lo mismo que al dueño del ojo.


¿Brindamos con un poco de formol?

En definitiva, una película muy entretenida y amena, con pequeños relatos de media hora de duración, y bastante diferentes entre sí. El primero, al más puro estilo slasher, buena ambientación y sabe mantenerte alerta ante lo que no ves. El segundo, un cachondeo que juega con una de las debilidades de los hombres. Divertido y que provoca hasta risas. Y el tercero, el más sádico de todos, introduciéndose en lo paranormal y la psicología.
Y todo ello amenizado con otra pequeña historia, la del forense. ¡Que también tiene su miga! Y si no, veréis el final…
Pero no acaba la cosa aquí… y es que la cinta es bastante ‘amiguetil’. Hay muchos cameos de magos del terror, aparte de los ya dichos antes de Carpenter y Hooper. Sam Raimi, Roger Corman y Wes Craven también se pasen por la cinta.
No dejéis de verla si, como yo, siempre disfrutasteis de “Cuentos de la cripta”.

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